martes, 25 de febrero de 2014

Pequeños, con gran capacidad y ahora, también, de diseño





Pon un pen drive con personalidad en tu vida y pasearás tus datos con estilo

Su gran popularidad nos ha llevado a llamarles de multitud de formas: pen drive, memory stick, flash drive, memoria flash, llavero, mechero, pincho, lápiz, 
bichito… o simplemente, USB. Su pequeño tamaño ha permitido que se integren en objetos de uso cotidiano como llaveros, bolígrafos, mecheros, relojes e incluso navajas suizas. Las grandes empresas lo han adoptado como artículo de merchandising. Y como ocurrió con los móviles, con la extensión de su uso cada vez aparecen más modelos.

Lo cierto es que este gadget, inmune a ralladuras y polvo, desplazó a los CDs y a los disquetes en lo que a transporte de datos se refiere, por su capacidad -¡hasta 8 GB!-, por su ligereza, por su bajo coste y por su garantía, ya que puede retener los datos 10 años y escribirse un millón de veces.

Por todo ello, se han convertido en un compañero indispensable de aquellos que siempre andan 
con la información a cuestas de un ordenador a otro. Pero si además de todas sus características técnicas, le añadimos un diseño atractivo, el pen drive adopta una personalidad propia, acorde a los gustos del que lo lleva. Cada vez son más pequeños, ligeros y adoptan las formas más variopintas. Tantas como se nos puedan ocurrir (¿existirá alguno con forma de cerebro?...)

En la lucha por diseñar un pen drive original y adecuado para cada persona, los fabricantes han lanzado al mercado USBs para todos los gustos. Y cuando digo para todos, quiero decir PARA TODOS, porque los hay de horteras…!!! Pero como el gusto es libre, pues que cada uno pinche en su ordenador lo que le venga en gana.

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